El punk, la pasión romántica y la tragedia (II)

Ryan’s Daughter (David Lean, 1970)

Esto comenzó como un intento de reescritura de mi anterior texto sobre el punk, la pasión romántica y la tragedia, siguió como una especie de mensaje al interior de una botella arrojado al mar, quise lanzar este texto con la esperanza de establecer un diálogo con quien anteriormente llegó a estas ideas por accidente. Volver al romanticismo y releerme ha sido como encontrar un faro mientras caminaba perdida por el bosque. Es cierto lo que entonces escribí, en algún momento juntamos la cal y la arena para formar esos ladrillos que nos erigirán de por vida, en estos días volví a escuchar a Franco Corelli interpretando E lucevan le stelle y pensé en el desencuentro amoroso entre Tatiana y Eugene Onegin pero también en mi distancia con la adolescencia. A. tenía razón, la tragedia es “una actitud frente al desgarro original de la vida” si quisiéramos seguir sus huellas en occidente veríamos las marcas de un enorme río que toca la Grecia clásica, atraviesa eso que llamamos barroco, se detiene un poco más en algunos sitios en algún momento del siglo XVIII y XIX y nos llega a través de ciertas canciones de The Cure. Y tal vez no es la tragedia, o no sólo es la tragedia, a veces aparece acompañada de la melancolía (Walter Benjamin lo sabía) y a veces es producto de un desgarro de la pasión (cualquier pasión) en otras ocasiones va de la mano del horror y la catástrofe.  

Dime, Cat ¿este sentimiento que me afecta ahora es el mismo que te afectó a los 13, después de la lectura de Cumbres Borrascosas y que descubriste en el punk y que volvió de manera intermitente durante la adolescencia? Me parece muy similar, parece un dolor antiguo, que sale como de lo profundo de un bosque de miles de años y que tiene su eco en las palabras de Catherine Earnshaw y conduce al delirio a Madame Bovary. Creo que puedo llamarla “pasión romántica”; en Fragmentos de un discurso Roland Barthes hace un rastreo de algunas de sus manifestaciones: abismarse, angustia, compasión, dependencia, drama, encuentro, espera, languidez, noche, ternura, unión. Querida Cat: mucho tiempo pensé en esa escena de Before Sunrise en la que Jesse le cuenta a Celine sobre el puente de la comunicación, ella le responde (tal vez lo recuerdo mal ahora) que cree en ese milagro de la breve conexión entre las palabras. El milagro del amor hace que las palabras sean transparentes, hace posible la comunicación. Mucho tiempo pensé en esa idea porque quería conciliar las palabras con las imágenes porque las imágenes que leía en los libros eran igual de profundas que las de las películas que alimentaban mi imaginación. Vivía entre esos dos lenguajes hasta que un día encontré los iconos religiosos, pero también el sexo.

A partir de ahí me instale en una extraña alegría que basaba en su fe en que el conocimiento pasa a través del cuerpo (en el encuentro sexual) pero también por la intuición. Ahora esa alegría se tambalea. Últimamente, entre mis amistades, nos preguntamos en qué momento de la vida estamos en referencia con la trilogía Before, el puente de la comunicación nos parece ya un espejismo, en el sexo podemos comunicarnos pero por un breve instante pero no siempre. Me encuentro otra vez con el sentimiento del desgarro tras la pasión romántica en una época en la que me siento muy lejana de la adolescencia. El punk ya no es sólo ese empuje que me sostenía durante la secundaria, es ahora un santuario en el que la voz de Roberth Smith parece unirse a ese dolor profundo de los bosques antiguos. Nuestros ladrillos son parte de otras piedras porque ¿Qué milagro es este de reconocerme en las palabras de todos los amantes? Soy como Werther y como Sarah, la personaje de una novela de Graham Greene, en sus palabras: “podemos amar con nuestras mentes, pero ¿podemos amar únicamente con ellas? El amor no para de crecer y de extenderse, así que podemos amar hasta con nuestras uñas insensibles […] Hemos inventado la resurrección de la carne porque necesitamos poseer nuestros propios cuerpos”.

Cat, en tu texto utilizas conceptos del psicoanálisis como “el Gran Otro” y puedo recordar tu miedo a abismarte en ciertas ideas de Jung como la de inconsciente colectivo porque creías que eso te acercaba a una especie de terreno inestable, lleno de coincidencias, ecos, sueños rojos y mística. Era el bosque, ese bosque con sus aullidos de siglos. Olvidas mencionar (porque tal vez en ese momento no lo recordabas) que en la unión de la pasión amorosa no hay ese Gran Otro, como tampoco lo hay en el éxtasis, ahí triunfa otro tipo de lenguaje, uno que lo trasciende o se instala más allá o más acá de él, es el terreno de la noche, el silencio en el que todo significa, el hogar del ser. Pero el éxtasis dura poco y tal vez Platón siempre tuvo razón respecto al amor y hay una herida «primordial» que nos separa y, por tanto, el desconocimiento de ese Gran Otro es eso que tú llamas tragedia. Un primer desgarro que siempre sangra, la expulsión del paraíso porque los nombres ya no son las cosas porque nada significa.

Cat: volver a encontrarme en el espíritu del siglo XIX esa época que soñamos tanto tiempo, me ha hecho volver a sentir esa sensación de abismo a la que me condujo Jung. Me ha hecho pensar en la noche y en imágenes que me ayuden a explicar lo que siento: una tormenta para las tribulaciones del corazón, un bosque que aúlla para mi melancolía, ¿por qué me resultan todas estas emociones demasiado familiares? ¿existe acaso un reducido número de experiencias comunes que a lo largo de los siglos no hacen otra cosa más que reverberar? No tengo una respuesta porque en todo caso eso no es lo que me asombra, no me agobia pensar que todas las historias de amor se parezcan entre sí, lo que me maravilla es que a través de ellas pueda sentir, de repente, que ese puente de la comunicación no se ha roto por completo. En la melancolía de la pasión romántica todas las palabras vibran, parecen hablar de mí y hablarme, como quizás te hablaron a los 13 años.

Por último, Cat, dejo aquí un enlace a esa Balada no.1 de Chopin con la que acompañaste tu texto hace 3 años, en YouTube ya no estaba disponible, pero yo nunca la olvido.

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