Afectos de cuarentena (en la secundaria quise pertenecer a una vanguardia)

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A mis amigos, a los viejos y a los nuevos

Hace un par de años, cuando escribía de manera regular, hice varios intentos para escribir sobre salud sexual. Hice borradores de una especie de manifiesto en el que no quería perder de vista el tema de la educación sexual integral e iba en contra del puritanismo y la “clínica/sanitización” a la que se refiere Foucault, pero sentí que me estaba instalando en un discurso maniqueo: la defensa de la libertad sexual contra una higiene que a mí me parecía muy moral.

Para volver a este tema tuvo que suceder una pandemia que me hiciera ver la sanitización de otra manera. La sana distancia no me parece puritana, no juzgo de manera moral las precauciones de cuidarnos los unos a los otros porque rescato ese sentido de comunidad (de cuidado mutuo) que va implícito en el acto de quedarse en casa (aunque tiene su revés individualista). En el borrador del manifiesto yo creía firmemente en la idea de que, si existe represión sobre el sexo, la posibilidad de la transgresión da un gozo mayor, ideas heredadas de mi lectura poco atenta de Sade y sus estudiosos.

Pero no quiero apelar a las razones éticas ni me gustaría instruir sobre la sana distancia porque me parece que no me escaparía del modelo maniqueo, más bien quiero escribir de mi relación con el deseo durante el encierro. En su manifestación como libido, en mi caso, cuando estoy en una situación de incertidumbre pierdo mi “cachondez”, casi desde inicios de año he pensado poco en sexo (pero eso no quiere decir que dejara de sentir placer por las cosas de la vida), en otros momentos la disminución de mi deseo sexual me habría parecido una señal de alarma, pero ahora creo que es sólo parte de una misma manifestación de ese mismo deseo.

A mediados de la cuarentena mi productividad bajó junto con mi libido pero también  experimenté otras manifestaciones del deseo: la afectividad, el cuidado y la amistad. Hay una potencia política en el deseo que va más allá del goce sexual (aunque, para Bataille, parte de él). Hace unos días H. me preguntaba si había escrito algo sobre el ASMR, y creo que tal vez se piensa poco en el placer no sexual porque se busca demasiado el goce; el orgasmo como una máxima recompensa después de una prolongada excitación. Pero los ritmos vitales no están basados sólo en trabajo y recompensa, en nuestra relación con los otros también hay experiencias de atención, cariño y cuidado.

Y esto tiene mucho que ver con que he estado experimentando la amistad en el amor con sus afectos y cuidados, con esa “horizontalidad” de cariños que muchos críticos del amor romántico dicen que es necesaria. En la incertidumbre del futuro me siento más cercana a la experiencia de la ternura y del cuidado que al deseo sexual. De manera paralela, en la familia se ha robustecido el apoyo por la pérdida de familiares cercanos que han fallecido durante esta cuarentena. El luto crea comunidad. Nos acompañamos en nuestro dolor compartido. El amor tiene la potencia de crear comunidad.

El otro día vi un vídeo de un sexólogo que no sé si, parafraseando a Bataille, decía que, al sentirnos más cercanos a la muerte, en un intento por aferrarnos a la vida tenemos sexo. Pensé varios días en esa idea porque yo, al considerar la muerte, lo más inmediato que viene a mí son los cuidados y la amistad (y la creación como creatividad). En ese sentido que el encierro me ha parecido tan largo que he experimentado cómo se debilitan ciertos vínculos de amistad y cómo surgen otros, pienso últimamente en la amistad porque encuentro en ella una potencia revolucionaria y creativa, la misma que señalan algunos filósofos sobre el deseo, la misma que yo veo en el amor.

Franco “Bifo” Berardi (al que conocí por N. que también escribe sobre la amistad) reconoce el amor en la amistad. Respecto a su amigo Felix Guattari escribe: “[amistad] quiere decir amor por las mismas situaciones, persecución del mismo objetivo provisorio, placer de realizar juntos el mismo recorrido, o de fracasar juntos y caer”. En ese reconocimiento del recorrido en común es donde encuentro una mayor cercanía a la idea de amor como proyecto. Y aquí cobra total sentido, también, la idea de comunidad: “amistad quiere decir comunidad provisoria, que no se funda sobre ningún origen común, sobre ningún destino escrito, sobre ninguna necesidad histórica”.

“Bifo” Berardi, a igual que Deleuze, no considera al deseo como falta sino como potencia creativa. La amistad y la erótica atraviesan lo político, ambas comparten un acercamiento afectivo con los otros. N. cita a Berardi, que entiende la estética como “ciencia de la sensibilidad, de la percepción, ciencia del contacto entre epidermis y, por tanto, ciencia de la proyección de mundos por parte de subjetividades en devenir”.  “La estética como una erótica” puntualiza N. Para mi, entender el deseo lejos de la carencia me ha abierto un camino por el que se atraviesa la filosofía de Spinoza y de Nietzsche, de Deleuze y ahora “Bifo” pero sobre todo alumbra el que yo misma comencé al partir de mi experiencia vital para elaborar de manera conjunta un pensamiento crítico.

Creo que nunca voy a escribir ese manifiesto sobre salud sexual porque estoy en el tránsito de los vínculos afectivos, recuerdo que cuando estaba en la secundaria quería pertenecer a un grupo de vanguardia, pero más atrás, en el kínder con un grupo de amigas creamos un “consejo gatuno” en el que compartíamos nuestra afición por los felinos y compartíamos el desayuno a la hora del recreo, creo que desde entonces me gustaba explorar las posibilidades creativas de la amistad. Ahora estoy escribiendo sobre cine con dos amigos y nos preguntamos sobre la autoría, el lugar de lo doméstico en los visionados en casa, y estamos practicando hacer crítica colectiva.

La comunidad se construye en momentos extraños y por razones curiosas, me hace pensar en el azar e incluso en esa “magia” de la que hablaba otra vieja amiga. La amistad me ha permitido tejer redes de afectos y apoyo e intercambios horizontales de conocimiento (algo sumamente valioso para mí) y esa horizontalidad no es más que el reconocimiento del otro como nuestro semejante. “Bifo” Berardi dice en una entrevista que la amistad es la única manera de salir de la “explotación actual” a partir de la colaboración y  solidaridad entre nosotros y no de la competencia. La cuarentena que me maltrató emocionalmente en sus inicios ahora me ha permitido descubrir este aspecto del deseo que hasta hace tiempo infería. La vida ilumina.


Lean a N. (Natalia Durand) sobre “Bifo” Berardi: http://mexicanadecomunicacion.com.mx/encuentros-entre-el-pensamiento-de-guattari-y-bifo/

Escuchen a mis amigos sobre su trabajo de crítica durante el confinamiento:
Samuel Lagunas: https://www.ivoox.com/cslm-345-la-critica-durante-confinamiento-audios-mp3_rf_52248950_1.html
Rafael Guilhem: https://www.ivoox.com/cslm-348-la-critica-durante-confinamiento-audios-mp3_rf_52325118_1.html

2 comentarios sobre “Afectos de cuarentena (en la secundaria quise pertenecer a una vanguardia)

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