Mujeres con uñas cortas

tango
Fotograma de la película “El último tango en París”, 1972.

Una de mis películas eróticas favoritas es “El último tango en París” aquí ya la he mencionado en otras ocasiones. La vi por primera vez antes de ser mayor de edad y para mí eso fue como un acto de transgresión (abolí la prohibición de ver algo que no debería). Creo que en esa época no me enteré bien de cosas que interpreto ahora, incluso tenía olvidadas algunas escenas que cuando la vi hace no mucho recordé y me sorprendieron. Más allá de la polémica escena de la mantequilla, hay una en particular: Paul (Marlon Brando) le pide a Jeanne (Maria Schneider) que se corte las uñas. Después le pide que le meta los dedos en el trasero.

Lo que me llamó la atención cuando la vi de nuevo y recordé la escena, fue que en mi modelo aún muy heteronormativo y binario del sexo de ese entonces (tomo prestado los conceptos del léxico feminista) el personaje de Brando, un “macho” muy bien montado que siempre adoptaba el rol dominante en todos los encuentros, pidiera algo que para mí lo trasladaba al otro lado (al femenino) como si se tratara de un juego de rol perverso.

Es justo por esa idea de la inversión de roles, que el fingering tiene muy mala reputación en el sexo heteronormativo. Los hombres heterosexuales creen que es algo que atenta a la idea de virilidad siempre asociada con ideas de dominación en la cama. La masculinidad es un amplio tema que no trataré por ahora, pero no puedo evitar hacerme de una vez la pregunta: ¿por qué tendrían que limitarse los hombres en su gozo sólo porque una parte del cuerpo (el ano) está ideológicamente prohibida? Se habla mucho de las represiones sexuales que padecen muchas mujeres (como la falta de masturbación o la dificultad por llegar al orgasmo) pero pocas veces se menciona el caso de los hombres: las restricciones de exploración anal o la obligación de ser siempre el rol dominante y dador de placer, a partir de ideas de género.

El pegging va un escalón más arriba del fingering y aquí sí podría hablarse de una inversión de roles porque ojo, que el rol masculino sea el de penetrar no obedece a una cuestión de género sino a algo más práctico como su constitución física (que tenga un pene). En el pegging la mujer utiliza un arnés: un dildo sujetable con correas para poder penetrar analmente a su pareja. Siguiendo mi argumento, que sea ella la penetradora no la hace menos femenina, que él sea el penetrado no lo hace menos “hombre” o menos viril, se trata de un juego en el que, si bien la inversión de roles puede ser lo excitante, abre la posibilidad a explorar placer a través de otras zonas del cuerpo fuera de toda prohibición ideológica.

Por último agregaré información sobre la próstata masculina por si algún lector curioso se anima a explorar y de paso romper tabúes. La próstata es una glándula que se encuentra debajo de la vejiga y delante del recto. Según este artículo “no está claro el mecanismo exacto del placer anal. Algunos investigadores proponen que la clave está en los nervios que pasan a lo largo de la superficie de la glándula (plexo prostático); otros, sugieren que se el placer se origina en los nervios de la próstata misma”. La falta de información referente al mecanismo de placer prostático es similar a la que ocurre con los estudios del famoso punto G. femenino que abundan en literatura científica que preserva la hipersexualización femenina y el coito como única fuente de placer posible.

En ese sentido, la exploración del placer prostático subvierte el modelo tradicional del macho dominante en la cama y la penetración vaginal como la panacea de los orgasmos, sobre todo porque ayuda a diferenciar más claramente el orgasmo y la eyaculación, ya que como sucede con el orgasmo femenino, una eyaculación y un orgasmo no van necesariamente de la mano. Existe el llamado “orgasmo seco” masculino, muy ligado a técnicas tántricas y taoístas en las que se puede prolongar el placer sin eyacular, provocando así orgasmos múltiples o incluso orgasmos somáticos fuera de todo lo genital. Así que, lectores míos, extiendan sus mapas de placer, el cuerpo es un territorio que nos conforma y que sólo nosotros podemos encadenar si le prohibimos placeres desde el prejuicio.

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6 comentarios sobre “Mujeres con uñas cortas

  1. Hola entre a ver qué onda, te vi en tinder 😋
    Is interesante lo que contas sobre la película y el fingering.
    Lo que yo pienso es que somos enormes órganos sexuales caminando por la calle, así que no es cuestión de ser macho o o entrar en el dualismo sino que simplemente es piel con la otra persona. Todos los hombres absolutamente heterosexuales probamos alguna vez con la pareja indicada

    Le gusta a 1 persona

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