De vampiresas y mujeres fatales, reflexiones en torno al deseo femenino

Theda-Bara
Theda Bara, actriz de la época del cine silente. En su época representó el prototipo de la vamp.

Para mí, muchas veces el placer que desencadena un “encuentro sexual” se origina desde antes del encuentro mismo. Empieza en todo lo que me imagino que sucederá, en la elección de la ropa que usaré, en el maquillaje, en el perfume, en la música que escucho mientras hago todo eso, es una especie de ritual íntimo y exclusivo. El descubrimiento literario más interesante que tuve de esta especie de autoerotismo que describo fue a través de la novela “El amante de Lady Chatterley”, casi al comienzo de la novela nos dice el narrador:

Y por mucho que se la enfocara con sentimentalismo, la cuestión del sexo constituía uno de los más viejos y sórdidos vínculos y ataduras. Los poetas que la glorificaban eran, en su mayoría, hombres. Las mujeres siempre habían sabido que existía algo mejor, más elevado. Y ahora lo sabían con más certeza que nunca. La hermosa y pura libertad de la mujer era infinitamente más maravillosa que cualquier amor sexual.

El deseo femenino y sobre todo la libertad sexual siempre ha causado intriga y por eso ha sido moralmente castigado. Uno de los ejemplos al respecto surgió en la industria del cine silente con la figura de la vampiresa. La vamp recoge las figuras míticas de Cleopatra, Salomé, Carmen y sobre todo de las dos compañeras de “Drácula” en la novela de Bram Stoker; es una mujer “sexualmente liberada” peligrosa y seductora, el antecedente de la femme fatale del cine negro de los 40’s.  De la actriz Theda Bara, la gran vamp, escribe un periódico: “nadie resistía el embrujo de sus ojos maquillados con khol; su mirada punzante, su triste hermosura, las caricias de sus negros cabellos y como las sirenas de Ulises, atraía a los incautos al abismo de sus anhelos ocultos, haciéndoles soñar que la podían poseer.”

Annex - Tierney, Gene (Laura)_03
Gene Tierney en “Laura”, la actriz representó el estilo de la femme fatale.

Así, las vamp y las mujeres fatales utilizan “sus encantos” (ya sea su belleza o sus técnicas de seducción) para provocar “la perdición” de los hombres. Pero a mi parecer, el deseo femenino no está en función de satisfacer otra cosa, mucho menos el placer masculino, una mujer no es sexy (una cualidad que siempre es un atributo desde los ojos del otro) porque se le considere así por alguien más, se asume así misma sexy a través de conocer su propio deseo.

Estas figuras femeninas también dan cuenta del valor socialmente construido que que se le puede otorgar al sexo. Mientras que la búsqueda de un hombre por una vamp conduce al encuentro sexual, ellas seducen por un excedente de placer: una recompensa económica o social, por eso se les considera mujeres frívolas que curiosamente siempre son redimidas por el amor romántico, un amor “purificador y sin plusvalía. Por eso me parece importante la cita de “El amante de Lady Chatterley” a propósito de la libertad sexual: más que la condena por el uso frívolo del sexo con las vamps, lo que me interesa resaltar es la importancia del descubrimiento del autoerotismo, del placer y del sexo independiente de la búsqueda del amor romántico que siempre es el componente trágico de toda historia sobre una mujer fatal.

En el autoerotismo, al contrario de la masturbación que es genitalizada, encontramos el gozo en nuestro cuerpo a través de lo que nos produce placer haciendo uso de todos nuestros sentidos: escuchar una melodía, sentir algún tipo de tela en particular, saborear algo. Es curioso que en el juego de la seducción el papel pasivo de la mujer sea el que más permita encontrar diversas formas de placer más allá del coito (y más allá de la frivolidad). Tal vez porque de manera paradójica, a través de la historia se ha buscado mutilar el placer genital femenino creyendo que el sexo es el único responsable de nuestro gozo. Por eso invito a todos los lectores que pasan por aquí a disfrutar como las vamps de todos los placeres que nos permitan los sentidos, más allá de los órganos genitales.

 

2 comentarios sobre “De vampiresas y mujeres fatales, reflexiones en torno al deseo femenino

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