Variaciones sobre la fantasía del trío sexual

  1. Candaulismo

EI rey Candaules quería encontrar la manera de probar que su esposa era la más bella de las mujeres. “Te esconderé en el cuarto donde dormimos” dijo Candaules a Giges, le informó que la reina hace lo mismo cada noche: se desviste y pone la ropa en una silla, a la entrada de su cuarto: “desde donde estás, podrás mirar el tiempo que quieras”. Esa noche pasó lo que el rey habría predicho: la reina fue a la silla y se quitó las ropas, una por una, hasta que estuvo parada, desnuda, a la vista de Giges. Era más preciosa de lo que él podía haberse imaginado. Pero cuando la reina miró hacia arriba, sorprendió a Giges oculto entre las sobras y aunque no hizo nada, sintió un escalofrío. Al día siguiente mandó a llamar a Giges y le pidió cuentas; oyendo su historia, le dijo: “sométete a la muerte por mirar lo que no debías, o mata a mi marido que me puso en vergüenza y vuélvete rey en su lugar”. Así que Giges mata al rey, se casa con la reina y gobierna Lidia durante veintiocho años.

La anterior historia es una paráfrasis de un fragmento de la película “El paciente inglés”, a propósito de una historia de Heródoto sobre el rey Candaules. A diferencia de otras formas de exhibición de la pareja (por venganza, resentimiento, dolor o chantaje), en el candaulismo el que expone a la pareja encuentra placer en esa exhibición (por encontrarla digna de ser admirada), una variante incluye placer sexual de ver a la pareja en un encuentro sexual con alguien más.

  1. Ménage à trois
jules
Jules et Jim, (y Katherine) la película de Francoise Truffaut ilustra este tipo de relación

La cultura popular, sobre todo el cine, ha popularizado este acuerdo en una relación sentimental de pareja que adhiere a un tercero con el que, a diferencia del trío sexual, también se comparten sentimientos, en una suerte de triángulo poliamoroso llegando a establecer lazos afectivos igual de fuertes que con los que se tendría en el dúo inicial. En ese sentido, el ménage à trois cuestiona el matrimonio como lo entendemos comúnmente y es un golpe bajo a la idea de familia como institución.

El ménage à trois a veces prescinde de la relación sexual cuestionando la construcción del mito de la media naranja, ya que aquí no está implícita la analogía sexo=amor que sirve como base del amor romántico, muchas veces debido a la orientación sexual de los implicados. En la variante H-M-H, por ejemplo, puede que los hombres no sientan atracción sexual entre ellos, pero eso no significa que no exista un compromiso (el mismo que defiende la monogamia) entre los implicados.

En el ménage à trois, como en el poliamor, los miembros pueden oscilar entre el trío y la pareja (como es el caso de la película “Jules et Jim”) sin establecer ningún tipo de jerarquía, y éste es el punto principal en el que se diferencia de las relaciones abiertas o las parejas swingers, en donde la pareja, la mayoría de las veces, puede involucrarse sexualmente con otras personas con un previo consentimiento, pero “respetando” la exclusividad sentimental de la pareja.

  1. El trío sexual

Sin duda, el trío sexual es la principal fantasía (o deseo) masculino, sobre todo en la versión “M-H-M”. Los motivos del por qué es tan popular varían: candaulismo, curiosidad de ver a su pareja con otra mujer, curiosidad de saber cómo “podrían satisfacer” a dos mujeres (en esos términos lo he escuchado) o incluso para interactuar al mismo tiempo con una persona con genitales masculinos (transexualidad). Me parece curioso que, como fantasía, una puede imaginarse a su pareja transformarse por un momento en Rocco Siffredi durante un boybang, situación que funciona en el porno pero que en el sexo real requiere de muchos detalles técnicos: buena condición física, comunicación entre los implicados, consentimiento entre lo que se hará o no, acuerdos sobre si el tercero implicado será un conocido o no, etc. Y en ese sentido creo que el trío debe aprender mucho del ménage à trois, (y el amor romántico del poliamor, como indiqué con anterioridad) porque una de las consecuencias irresponsables que tiene la separación entre “tener sexo y hacer el amor” es que en la mayoría de los casos se pierde empatía en el primero y se mal gestionan los celos en el segundo.

  1. Dialéctica

A veces tenemos una actitud un poco ingenua respecto a las experiencias sexuales, nos creemos esos tops que dicen “69 posiciones que debes experimentar alguna vez” o hacemos una lista de deseos sexuales que quisiéramos cumplir, como si con hacerlos lográramos la plenitud sexual. En ese sentido, el trío sexual es como un producto de consumo desechable que prescinde de las implicaciones que conlleva el proceso de deseo y conocimiento del otro (amor finalmente). Un punto que en el ménage à trois se consolida con el compromiso sentimental para el buen funcionamiento de la triada.

Lo curioso es que éste punto que defiendo –el del compromiso con el otro- se asemeja al argumento a favor del amor romántico (contra lo banal de las one night stand, por ejemplo), pero me parece que una cosa es la convención regida por la norma “la pareja es el deber ser”, y otra la forma en la que uno experiencia lo vivido. No defiendo la normalidad, sino el valor de conocerse a sí mismo para involucrarse con los otros y con eso decidirse por el tipo de relación sentimental o sexual que vaya más de acuerdo con nuestras convicciones. Finalmente creo yo, que lo importante de las listas es que hacen referencia no a la meta de cumplirlas sino a la posibilidad de vivirlas.

 

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